El Proyecto Alan Turing busca proporcionar recursos para que las empresas de tecnología adopten la neurodiversidad y ayuden a las personas neurodivergentes en su desarrollo profesional.
¿Conoces esa sensación cuando de repente algo hace click y ves la realidad de una manera diferente? Eso es exactamente lo que me pasó cuando estaba en 47 Degrees, un día muy concreto en el que me di cuenta de lo poco preparada que está la industria tecnológica para interactuar adecuadamente con los profesionales del espectro autista.
Deja que te lo cuente: Teníamos programada una entrevista de trabajo. Hasta ahora, todo era normal, pero de repente, antes de la entrevista, recibimos una guía enviada por un candidato sobre cómo hacer las preguntas adecuadas a una persona con síndrome de Asperger. BOOM. Este gesto no solo fue crucial para el éxito de la entrevista, sino que también nos hizo reflexionar sobre nuestra falta de preparación y la necesidad de prepararnos para la neurodiversidad en el lugar de trabajo.
Así es como el proyecto Alan Turing nace. Con un doble propósito: ayudar tanto a las empresas como a los profesionales neurodivergentes del sector tecnológico.
Por un lado, es una iniciativa que promueve la asignación de recursos a las empresas tecnológicas privadas para mejorar su preparación para la neurodiversidad. Y, por otro, apoyar a los candidatos tecnológicos neurodivergentes, preparándolos para mejorar sus carreras profesionales y facilitar su inclusión en el mercado laboral.
Me encanta tener el privilegio participar en este tipo de proyectos, ya que no puedo entender el mundo sin entender a los demás.
Being nice es el nuevo Punk 🤘.